EN LAS MANOS DEL CREADOR


“La palabra del Señor vino a mí, Jeremías, y me dijo: «Levántate y ve a la casa del alfarero. Allí te daré un mensaje.» Yo me dirigí a la casa del alfarero, y lo encontré trabajando sobre el torno. La vasija de barro que él hacía se deshizo en su mano, así que él volvió a hacer otra vasija, tal y como él quería hacerla. Entonces la palabra del Señor vino a mí, y me dijo: «Casa de Israel, ¿acaso no puedo yo hacer con ustedes lo mismo que hace este alfarero? Ustedes, casa de Israel, son en mi mano como el barro en la mano del alfarero.” Jeremías 18:1-6 RVC


En el contexto de estos versículos, vemos una poderosa metáfora que ilustra la relación entre Dios y su pueblo. En este pasaje, el Señor instruye a Jeremías a visitar la casa de un alfarero, donde le revelará un mensaje significativo. Al llegar, Jeremías observa al alfarero trabajando en su torno, moldeando una vasija de barro. Cuando la vasija se rompe en sus manos, el alfarero simplemente comienza de nuevo, creando una nueva pieza según su voluntad. A través de esta imagen, Dios comunica su soberanía y capacidad para moldearnos, tal como el alfarero lo hace con la arcilla.

Imaginemos juntos que caminamos por las polvorientas calles de la antigua Jerusalén, guiados por el Espíritu Santo hacia el taller de un hábil alfarero. Al entrar, somos testigos de un espectáculo fascinante: un artesano experto, con manos firmes y mirada concentrada, trabajando con un montículo de arcilla.

Es importante mencionar que Dios mismo se compara con el alfarero, ¿interesante no? ¿Qué encontramos en la casa del alfarero? Arcilla, un torno, espacio para secar, un horno y, lo más crucial, "las manos del Alfarero."

La vasija en las manos del alfarero es donde comienza el proceso de creación. Quizás, muchas de las situaciones que enfrentamos en la vida nos resultan incomprensibles. Nos preguntamos, ¿por qué estoy atravesando esto? Hay preguntas que parecen no tener respuesta, ¿verdad? Sin embargo, con el tiempo, nos damos cuenta de que estos momentos fueron herramientas en las manos del Alfarero para dar forma a nuestras vidas.

Amigo/a, quiero compartir con vos una buena noticia: todo lo que está sucediendo es solo un proceso para que te conviertas en una vasija para su gloria. Por eso, te animo a que aceptes y abraces este proceso de transformación con alegría y expectativa. Si, seguramente cuesta lo que digo, pero ten por seguro que es lo mejor para nuestras vidas.

¡Cosas maravillosas sucederán en nosotros!

Sabes que, al igual que la arcilla en manos del alfarero, estamos siendo moldeados por Dios para cumplir su propósito. Que esta imagen nos inspire a confiar en el proceso divino, sabiendo que cada experiencia es una oportunidad para crecer y ser transformados en algo hermoso y valioso para su gloria.

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Adrian Cepeda
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