“A los ricos en este mundo, enséñales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos.”1 Timoteo 6:17 NBLA
Pablo escribe estas palabras dentro de sus instrucciones a Timoteo para la vida de la iglesia. El problema no es poseer recursos, ni disfrutar legítimamente de aquello que Dios concede, el peligro está en convertir las riquezas en fundamento de seguridad y esperanza y Pablo llama a poner la esperanza en Dios, porque las riquezas son inciertas, mientras que Dios permanece fiel.
La expresión “quien nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos” tampoco debe convertirse en una promesa de prosperidad ilimitada, porque, mira, el texto enseña que Dios es el proveedor y que lo que recibimos debe ser recibido con gratitud, dependencia y responsabilidad delante de Él. Santiago 1:17 nos dice que todo buen regalo procede de Dios y Mateo 6:26 nos recuerda que nuestro Padre conoce nuestras necesidades y cuida de su creación, por eso, cuando pensamos en provisión, nuestra mirada tiene que ir mucho más allá del dinero. Dios provee alimento, trabajo, capacidades, oportunidades y recursos, pero la mayor provisión que hemos recibido está en Cristo. Dios no solamente atiende necesidades temporales sino que en Cristo nos ha dado salvación, reconciliación, perdón y una esperanza eterna.
Nosotros trabajamos, administramos, ahorramos, planificamos y asumimos responsabilidades, todo eso tiene su lugar pero nuestra confianza final está en el Señor. Él puede utilizar nuestro trabajo para proveernos, una persona para ayudarnos, una oportunidad para abrir una puerta o una capacidad que nos ha concedido para sostenernos. Los medios pueden cambiar, más el Proveedor permanece, y cuando comprendemos esto, algo comienza a liberarse dentro de nosotros. Dejamos de mirar cada recurso como una posesión absoluta y empezamos a verlo como una administración recibida de Dios, nuestro dinero puede servir, nuestros talentos pueden servir, nuestro trabajo puede servir., nuestra influencia puede servir.
La verdadera seguridad no está en tener suficiente para controlar el mañana, sino que está en conocer al Dios que sostiene nuestro mañana.
Agradecé hoy por tres cosas que Dios está usando para proveerte y reconocé conscientemente al Señor como la fuente detrás de ellas.
Si estás atravesando una necesidad, una incertidumbre económica, una decisión laboral o una situación en la que necesitás aprender nuevamente a confiar en la provisión de Dios, podés enviarnos tu petición a oraciones@cemu.com.ar. Queremos acompañarte en oración.
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Si hoy tuvieras que nombrar una sola cosa que necesitás dejar de controlar para volver a confiar plenamente en Dios, ¿qué sería?
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