MATEO | CAPÍTULO 1


En el Evangelio de Mateo, se nos ofrece una narración detallada sobre los orígenes y la vida de Jesús, comenzando con su linaje y nacimiento. Mateo, uno de los discípulos originales de Jesús, inicia su relato con una genealogía que destaca la descendencia directa de Jesús desde Abraham y el rey David. Esta lista genealógica no solo incluye figuras prominentes, sino también individuos notables, entre ellos mujeres, pecadores notorios y monarcas corruptos. Este enfoque en la genealogía es significativo, ya que establece la legitimidad de Jesús como el Mesías prometido, cumpliendo las expectativas judías de un salvador que vendría de la línea de David.

José, el esposo de María, se enfrenta a una situación difícil cuando descubre que ella está embarazada. En lugar de repudiarla, como era su derecho legal en ese tiempo, José elige obedecer la instrucción divina que recibe en un sueño. Un ángel del Señor le asegura que el niño que María lleva es del Espíritu Santo y que debe llamarlo Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Este acto de obediencia de José es crucial, ya que asegura el cumplimiento de la profecía de Isaías sobre el nacimiento virginal de Emanuel, cuyo significado es "Dios con nosotros". Estos eventos no solo cumplen las profecías antiguas, sino que también preparan el escenario para los momentos significativos de la infancia de Jesús, como la visita de los magos y la huida a Egipto para escapar de la persecución del rey Herodes.

Mateo, quien antes de seguir a Jesús trabajaba como recaudador de impuestos, era visto con desdén por sus compatriotas judíos debido a su colaboración con el imperio romano. Este trasfondo le da una perspectiva única en su evangelio, ya que no oculta su pasado como parte de los "recaudadores de impuestos y pecadores" cuando Jesús lo llamó a seguirlo. Este llamado de Jesús a Mateo es un poderoso testimonio de la gracia y el perdón, mostrando que el mensaje de salvación es para todos, independientemente de su pasado.

Mateo se convirtió en uno de los apóstoles encargados por Jesús de hacer discípulos en todas las naciones, bautizándolos y enseñándoles a obedecer sus mandamientos, con la promesa de que Jesús estaría con ellos hasta el fin de los tiempos. Esta misión, conocida como la Gran Comisión, es un mandato central para la iglesia y subraya la universalidad del mensaje del evangelio.

Cumpliendo con esta misión, Mateo escribió su evangelio sobre la vida de Jesús, dirigiéndose principalmente a sus compatriotas judíos. Su objetivo era demostrar cómo Jesús cumplió numerosas profecías del Antiguo Testamento relacionadas con el Mesías prometido. Mateo comienza mostrando que Jesús es tanto un descendiente de Abraham, un auténtico hebreo, como el legítimo heredero del trono de David. Esto era crucial, ya que los judíos conocían la promesa de Dios a David de que uno de sus descendientes reinaría eternamente sobre Israel.

La genealogía presentada por Mateo no incluye cada generación desde Abraham hasta Jesús, sino que agrupa a los antepasados en tres conjuntos de catorce: desde Abraham hasta David, de David a Josías y el exilio en Babilonia, y de Jeconías a Jesús. Este enfoque estructurado no solo facilita la memorización, sino que también subraya momentos clave en la historia de Israel. Mateo menciona a personas notables en esta genealogía: cinco mujeres, individuos conocidos por su inmoralidad y varios reyes infieles. El evangelio no oculta los pecados del pasado de Israel, sino que enfatiza que Jesús vino a salvar a Israel de esos mismos pecados.

Después de establecer el derecho legal de Jesús al trono de Israel, Mateo narra la historia de su nacimiento. A diferencia de Lucas, que relata la historia desde la perspectiva de María, Mateo lo hace a través de los ojos de José. Cuando José descubre que María está embarazada, planea divorciarse discretamente para no avergonzarla. Sin embargo, Dios interviene enviando un ángel en un sueño para asegurarle que el niño es del Espíritu Santo y que debe llamarlo Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados. Este evento cumple la profecía de Isaías sobre el nacimiento de Emanuel, "Dios con nosotros".

En un acto de fe, José obedece a Dios, lleva a María a su hogar y la acepta como su esposa, aunque no consuma el matrimonio hasta después del nacimiento de Jesús. Este acto de obediencia y fe de José es un ejemplo poderoso de confianza en el plan de Dios, incluso cuando las circunstancias son difíciles de entender.

Al reflexionar sobre este relato, nos damos cuenta de que, al igual que José y Mateo, estamos llamados a obedecer y seguir a Dios con fe, incluso cuando enfrentamos situaciones difíciles o incomprensibles. 

La historia de Jesús, desde su nacimiento hasta su misión redentora, nos inspira a vivir con propósito y compromiso, confiando en que Dios está con nosotros en cada paso del camino.

Que esta certeza nos motive a ser discípulos fieles y a compartir su amor y salvación con el mundo. Recordemos que, aunque enfrentemos desafíos, la presencia de Dios nos acompaña, guiándonos y fortaleciendo nuestro caminar.

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Dios te bendiga...

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