En el capítulo 1, Mateo nos introduce a la genealogía de Jesús, destacando su linaje desde Abraham y el rey David, lo que establece su legitimidad como el Mesías prometido. Esta genealogía no solo incluye figuras prominentes, sino también personajes diversos, como mujeres y pecadores notorios, lo que subraya la amplitud de la gracia divina que abarca a todos, independientemente de su pasado. Además, se nos narra la concepción milagrosa de Jesús, enfatizando su origen divino y el cumplimiento de las profecías mesiánicas.
Hoy, en el capítulo 2, Mateo nos lleva a momentos cruciales de la infancia de Jesús. Poco después de su nacimiento, un grupo de sabios provenientes del oriente llegó a Jerusalén. Estos hombres, conocidos en griego como "magoi", eran estudiosos de diversas disciplinas como la astronomía, la profecía, la medicina y la religión en las culturas persa y babilónica. Aunque no eran judíos, estos sabios estaban familiarizados con las antiguas Escrituras hebreas y llegaron a Jerusalén siguiendo "su estrella", buscando al recién nacido "rey de los judíos". Esta búsqueda inquietó al rey Herodes, quien convocó a los líderes religiosos locales para preguntarles dónde, según las Escrituras, nacería el Cristo, un término derivado de la palabra hebrea para Mesías. Los líderes, conocedores de las Escrituras, le informaron que el Prometido nacería en Belén de Judea (Mateo 2:1-5).
Herodes, con intenciones ocultas, interrogó a los sabios sobre el momento en que vieron la estrella por primera vez y les pidió que, una vez encontrado el niño, le informaran para que él también pudiera adorarlo. Sin embargo, esto era una mentira, ya que Herodes planeaba eliminar al niño. Los sabios, al ver nuevamente la estrella, fueron guiados hasta la casa donde se encontraban María, José y Jesús. Llenos de alegría, adoraron al niño y le ofrecieron regalos de oro, incienso y mirra, cada uno con un significado profético y práctico.
El oro simbolizaba la realeza de Jesús, el incienso su divinidad y la mirra prefiguraba su sufrimiento y muerte. Advertidos en un sueño sobre las verdaderas intenciones de Herodes, los sabios regresaron a su tierra por otro camino, evitando volver a él (Mateo 2:6-12).
José, una vez más, recibió instrucciones divinas a través de un sueño. Un ángel le indicó que debía llevar a María y a Jesús a Egipto para escapar del plan de Herodes, quien buscaba matar al niño. Egipto, en este contexto, representaba un refugio fuera del alcance de Herodes. La familia partió de noche y permaneció en Egipto hasta que recibieron la noticia de la muerte de Herodes. Este exilio temporal también cumplió la profecía de Oseas: "De Egipto llamé a mi Hijo" (Oseas 11:1; Mateo 2:13-15).
Al darse cuenta de que los sabios lo habían eludido, Herodes, enfurecido, ordenó la matanza de todos los niños varones menores de dos años en Belén, intentando eliminar al niño que consideraba una amenaza para su trono. Mateo conecta esta tragedia con la profecía de Jeremías sobre el lamento de Raquel por la pérdida de sus hijos, un símbolo del dolor profundo y la injusticia (Jeremías 31:15; Mateo 2:16-18).
Tras la muerte de Herodes, José tuvo dos sueños más. En el primero, el ángel le comunicó que era seguro regresar a Israel, ya que quienes buscaban la vida de Jesús habían muerto. Sin embargo, al llegar, José temió al hijo de Herodes que gobernaba en Judea. En un segundo sueño, Dios le indicó que se establecieran en Nazaret, en Galilea, bajo el gobierno de un hijo más estable de Herodes. Así, el crecimiento de Jesús en Nazaret cumplió la profecía de que el Mesías sería llamado nazareno, lo que también reflejaba su humildad y conexión con el pueblo común (Mateo 2:19-23).
En este capítulo, nos damos cuenta de la providencia de Dios y la protección que rodearon la vida de Jesús desde su nacimiento.
Nosotros, como creyentes, podemos encontrar inspiración en la fidelidad de José y en la guía constante de Dios en medio de las adversidades.
Que esta historia nos motive a confiar en el plan de Dios para nuestras vidas, sabiendo que Él está con nosotros en cada paso del camino.
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