La Palabra del Señor nos recuerda en JeremÃas 17:5-8 (NBLA)
Asà dice el Señor:«Maldito el hombre que en el hombre confÃa,Y hace de la carne su fortaleza[a],Y del Señor se aparta su corazón.-»Será como arbusto en lugar desoladoY no verá cuando venga el bien;Habitará en pedregales en el desierto,Una tierra salada y sin habitantes.»Bendito es el hombre que confÃa en el Señor,Cuya confianza es el Señor.»Será como árbol plantado junto al agua,Que extiende sus raÃces junto a la corriente;No temerá cuando venga el calor,Y sus hojas estarán verdes;En año de sequÃa no se angustiaráNi cesará de dar fruto."
Estas palabras fueron dadas al pueblo de Judá en un tiempo donde buscaban seguridad en alianzas humanas y estrategias terrenales. El problema no estaba en recibir ayuda, sino en reemplazar a Dios como la fuente principal de confianza.
Muchas veces nosotros también podemos caer en esa lucha. Pensamos: “Si aquella persona me ayudara, todo cambiarÃa”, “si esa oportunidad llegara, finalmente estarÃa tranquilo”, “si alguien abriera esa puerta, mi situación serÃa diferente”. Sabes, Dios conoce nuestras necesidades y muchas veces utiliza personas, recursos y circunstancias para bendecirnos, pero Él nos llama primero a levantar nuestros ojos hacia Él, porque cuando nuestra esperanza depende completamente de alguien más, vivimos con temor a perder aquello que nunca estuvo bajo nuestro control, pero cuando nuestra esperanza está en Dios, encontramos descanso aun cuando no sabemos cómo llegará la respuesta.
JeremÃas utiliza la imagen de un árbol junto al agua y ese árbol no depende de que llegue una temporada perfecta para sobrevivir, sde hecho, sus raÃces están conectadas a una fuente constante. De la misma manera, nuestra vida espiritual encuentra estabilidad cuando nuestra confianza está arraigada en el Señor.
Hoy podemos recordar que nuestro Padre celestial no pierde el control de ninguna situación, lo que para nosotros parece una puerta cerrada puede ser simplemente una dirección diferente hacia algo que Él está preparando.
No pongamos nuestra esperanza final en lo creado. Descubramos nuevamente el gozo de descansar en el Creador.
Antes de buscar una solución en las personas, llevemos primero nuestra necesidad delante de Dios, Él sigue siendo nuestra fuente, nuestro refugio y nuestra esperanza.
Si estás atravesando una situación donde necesitas dirección, provisión o fortaleza espiritual, queremos acompañarte en oración. Puedes enviarnos tu petición a oraciones@cemu.com.ar y estaremos orando junto a vos.
Una puerta puede cerrarse, pero Dios sigue teniendo la llave.
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