EL LLAMADO A ESCUCHAR Y OBEDECER CON TODO EL CORAZÓN


“¡Escucha, Israel! El Señor es nuestro Dios, solamente el Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.” Deuteronomio 6:4-5 NTV

 
En el contexto de Deuteronomio 6:4-5, encontramos una declaración fundamental de la fe israelita conocida como el Shemá. Este pasaje comienza con la frase: "Escucha!". Esta exhortación no es simplemente una afirmación doctrinal, sino un llamado a una respuesta total del ser humano hacia Dios. Nos invita a escuchar con atención, a reconocer la unicidad de Dios y a amarlo con una entrega completa de nuestro corazón, alma y fuerzas. El Shemá es un recordatorio constante de la centralidad de Dios en la vida del creyente y de la necesidad de una relación personal y comprometida con Él.
 
“¡Escucha, oh Israel!”. Esta es la frase con la que inicia una de las oraciones más célebres de la Biblia, y me produce una gran admiración. Cada vez que leo este comienzo, lo primero que acude a mi mente es mis hijas en especial las dos más pequeñitas, porque continuamente les estamos enseñando y requerimos de su atención en varias ocasiones, ya sea para aprendizaje, precaución, etc.
 
Si tienes hijos, probablemente te identifiques con esta situación. ¿Cuántas veces, como padres, solicitamos a nuestros hijos que nos escuchen? Con mis hijas, generalmente son cosas que quiero pedirle o momentos en los que necesito que deje de hacer algo y me preste atención. Pero no puedo evitar recordar mi adolescencia, cuando era mi madre quien me pedía que la escuchara de igual forma. A menudo, quería darme un consejo o señalar algo que yo no estaba realizando correctamente.
 
Así comienza esta afamada oración conocida como el Shemá. Shemá es una palabra hebrea que, literalmente, significa "escucha". Lo que más me entusiasma de esta oración es que el pueblo judío la recitaba al menos dos veces al día. Es como si con esto se estuvieran recordando constantemente la necesidad de escuchar, de poner atención.
 
¿Cuántas veces al día te recuerdas que debes escuchar y poner atención a la voz de Dios? Me resulta tan triste observar cuántos creyentes pueden transcurrir todo un día sin dedicar tiempo a escuchar, a prestar atención a la voz de Dios.
 
Hay un aspecto profundo en la palabra Shemá: no significa simplemente "oír por oír", sino escuchar para actuar. El Shemá es un llamado a prestar atención, no solo con los oídos, sino con un corazón dispuesto, con un anhelo genuino de obedecer. Y tú, ¿estás dispuesto a escuchar a Dios con el anhelo de obedecer su llamado?

 “Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.” Deuteronomio 6:4-5 LBLA
 
Me gustaría que reflexionemos sobre nuestra propia disposición a escuchar la voz de Dios. Que podamos buscar momentos de silencio y reflexión, permitiendo que Dios nos hable a través de su Palabra y de su Espíritu.
 
Padre, te agradecemos por tu amor y tu llamado, sabiendo que nuestra respuesta a tu voz debe ser siempre una entrega total de nuestro ser, que tu verdad nos motive a vivir con una fe activa, escuchando con atención y obedeciendo con alegría el llamado de Dios en nuestras vidas.
 
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Adrian Cepeda
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