DESDE EL PRINCIPIO FUIMOS SU OBRA MAESTRA


“Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido.” Salmos 139:15 NVI

 
Hoy podemos ver como el salmista expresa una profunda admiración por la manera en que Dios lo ha creado, afirmando que su cuerpo no fue oculto para el Creador, incluso cuando fue formado en secreto, entretejido en lo más profundo de la tierra. Me gusta porque el versículo de hoy nos invita a reflexionar sobre la cercanía y el conocimiento íntimo que Dios tiene de cada uno de nosotros, mostrándonos el cuidado y la intención con los que fuimos diseñados.

Algo que llena mi vida de pasión, es el considerar la maravilla de que Dios nos conoce mejor que nadie, y esto nos debería de llenar de asombro y gratitud hacia nuestro Creador. Cada parte de nuestro ser fue diseñada por Él, con atención a cada detalle, lo que nos recuerda nuestra importancia y valor en su plan.

Es común sentirnos invisibles o insignificantes en ocasiones ante varias situaciones. Tal vez enfrentamos pensamientos que nos hacen creer que no somos importantes, o que Dios se ha olvidado de nosotros debido a las dificultades que atravesamos. Quizás crecimos sintiendo que no éramos valorados por nuestros padres, familiares o amigos. Sin embargo, permíteme asegurarte que eso no es cierto.

Quisiera que resaltemos cómo Dios pensó en nosotros antes de que el mundo fuera creado. Fuimos formados con un propósito único que solo nosotros podemos cumplir. Somos valiosos y esenciales en su perfecto plan.

Desde el comienzo, hemos sido obra de las manos de Dios, diseñados con esmero y amor. No hay nada en nosotros que le sea desconocido; Dios nos conoce plenamente, incluso en lo más profundo de nuestro ser. No somos un accidente ni producto del azar. Somos una obra maestra creada por el propio Creador.

Cuando pensamos en esto, nos llena de gozo. Si Dios estuvo presente durante nuestra formación más íntima y secreta, ¿cómo no va a estar con nosotros en cada momento de nuestra vida? Cuando sintamos que nadie nos comprende o valora, recordemos que el Dios que nos creó en lo más oculto conoce cada fibra de nuestro ser. Él pensó en nosotros y nos ama profundamente.

Tomémonos un momento hoy para agradecer a Dios por su cuidado constante y su inmenso amor hacia nosotros.

Al enfrentar los desafíos y sentimientos de insignificancia, recordemos que somos conocidos y amados profundamente por Dios. Nuestra existencia tiene un propósito único y especial en su plan. Al confiar en esta verdad, encontramos fortaleza y valor para vivir plenamente.

Si sientes el deseo de orar o compartir tus necesidades, te animamos a enviar tus peticiones a nuestro correo acepeda@cemuproducciones.com.ar. Creemos en el poder de la oración y en cómo Dios puede obrar en tu vida a través de la fe compartida.

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Adrian Cepeda
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