LA CRUZ QUE ABRE LOS OJOS


“Y cuando el centurión y los que con él guardaban a Jesús vieron el terremoto y las cosas que habían sucedido, temieron en gran manera y dijeron: ¡Verdaderamente este era Hijo de Dios!” Mateo 27:54 RVA2015

El capítulo 27 del evangelio según Mateo relata los momentos finales de la crucifixión de Jesús. En el versículo 54, se describe la reacción del centurión romano y de los soldados que custodiaban la ejecución. Al presenciar el terremoto y los fenómenos sobrenaturales que acompañaron la muerte de Cristo, estos hombres, endurecidos por la violencia y acostumbrados a la muerte, exclamaron: “Verdaderamente este era Hijo de Dios.”


Este versículo es profundamente revelador porque representa el reconocimiento de la divinidad de Jesús por parte de gentiles, hombres que no formaban parte del pueblo de Israel ni compartían su fe. Este momento marca un punto de inflexión: la cruz no solo fue un instrumento de muerte, sino el escenario donde la gloria de Dios fue revelada incluso a los más insensibles. La muerte de Jesús no solo redime, sino que también abre los ojos de quienes están dispuestos a ver más allá de lo visible.


Conozco a alguien que, por fuera, parece invencible, es un amigo en NY que perteneció al ejercito de los EEUU. Es fuerte, disciplinado, preparado para cualquier batalla. Pero detrás de esa apariencia, hay un corazón sensible, capaz de conmoverse con un gesto de ternura, en especial con su hija, bueno creo que todos nos derretimos a la ternura de un hijo. Esta imagen me recuerda a los soldados romanos que estuvieron al pie de la cruz.


Ellos no eran hombres débiles, ellos estaban acostumbrados al dolor ajeno, a la sangre, a la muerte. Pero ese día, algo cambió. No fue un sermón ni una enseñanza lo que los transformó, sino la forma en que Jesús entregó su vida. En medio de la oscuridad y el temblor de la tierra, la verdad los alcanzó: ese hombre crucificado no era común. Era el Hijo de Dios.


Este relato me confronta en lo personal. ¿Estoy atento a los momentos en que Dios quiere revelarse, incluso en medio del dolor? ¿Estoy dispuesto a dejar que una escena inesperada transforme mi visión?


Dios puede hablarte en los momentos más inesperados. No subestimes el poder de una revelación silenciosa. Abre tu corazón y permite que su verdad te transforme.

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Adrian Cepeda

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