LA MENTIRA QUE SUENA BIEN


“Es que Dios sabe que el día que coman de él, los ojos les serán abiertos, y serán como Dios, conociendo el bien y el mal.” Génesis 3:5 RVA2015

El capítulo 3 del libro de Génesis marca un punto de inflexión en la historia de la humanidad. En este pasaje, la serpiente como símbolo del engañador, se aproxima a Eva con una propuesta disfrazada de sabiduría: “Dios sabe que el día que coman de ese fruto, sus ojos se abrirán y serán como Él, conocedores del bien y del mal”. Esta declaración no solo pone en duda la bondad del Creador, sino que introduce la tentación de la autosuficiencia, el deseo de independencia espiritual.


Este momento representa la ruptura de la confianza entre el ser humano y Dios, y el inicio de una lucha interna entre obedecer al Creador o seguir la voz del ego. Sin embargo, incluso en medio de la caída, Dios deja entrever una promesa de restauración: un descendiente de la mujer vencerá al engañador.


En el jardín donde todo era armonía, una voz se filtró con astucia, esta voz no gritó, no impuso, solo sembró una duda: “¿De veras Dios les ha dicho: “No coman de ningún árbol del jardín?” Esa fue la semilla que germinó en el corazón de Eva y luego en Adán. 


El deseo de autonomía, de definir por sí mismos lo que es correcto, los llevó a tomar un camino distinto al que Dios había trazado.

Desde entonces, esa voz no ha dejado de hablar. Se disfraza de lógica, de libertad, de empoderamiento, nos dice que podemos ser nuestros propios guías, que no necesitamos límites, que podemos construir nuestra verdad, pero lo que promete como iluminación, termina siendo oscuridad, lo que ofrece como libertad, se convierte en esclavitud.


La decisión de Adán y Eva no solo alteró su destino, sino el de toda la humanidad, sin embargo, en medio del juicio, Dios pronunció una promesa: un día vendría uno que aplastaría la cabeza del engañador. Ese Salvador es Cristo, quien vino a restaurar lo que se había roto.


Hoy en día, seguimos enfrentando la misma elección: ¿Escucharemos la voz que nos invita a alejarnos de Dios en nombre de la independencia? ¿O nos rendiremos a la sabiduría del Padre que nos creó con propósito?


La verdadera plenitud no se encuentra en ser “como Dios”, sino en caminar con Él. No permitas que el susurro de la autosuficiencia te aparte de la fuente de vida. Rinde tus decisiones a su guía y hallarás descanso.


¿Necesitas oración?

Si estás luchando con decisiones difíciles o sentís que has escuchado voces que te alejan de Dios, escríbenos a acepeda@cemuproducciones.com. Queremos orar con vos y ayudarte a reenfocar tu corazón hacia la verdad.


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Adrian Cepeda

Director General

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