“Después de él, Baruc hijo de Zabai con todo fervor restauró otro tramo, desde la esquina hasta la puerta de la casa de Eliasib, sumo sacerdote.” Nehemías 3:20 RVR1995
El capítulo 3 del libro de Nehemías narra la restauración de los muros de Jerusalén tras el exilio babilónico, donde cada versículo detalla quién reparó qué parte del muro, revelando una estructura organizada y colaborativa. En el versículo 20 se menciona a Baruc, quien se destacó por trabajar con fervor en su sección. Este detalle, aunque breve, resalta la importancia de la actitud con la que se sirve a Dios.
Este capítulo muestra que la restauración del pueblo no solo era física, sino espiritual: Dios estaba reconstruyendo corazones mientras se levantaban piedras. Cada persona tenía una tarea asignada, y su obediencia formaba parte de un plan mayor.
En medio de una ciudad en ruinas, un grupo de hombres y mujeres comunes se levantó para restaurar lo que había sido destruido. No eran arquitectos ni ingenieros, sino personas con oficios variados: artesanos, comerciantes, incluso familias enteras. Cada uno asumió la responsabilidad de reparar una parte del muro, muchas veces justo frente a su propia casa. No fue casualidad; Dios los posicionó donde su corazón ya estaba comprometido.
La labor de Baruc no fue solo diligente, sino apasionada. Mientras otros cumplían con lo asignado, él lo hizo con entusiasmo. Su ejemplo nos recuerda que la manera en que servimos importa tanto como el servicio mismo. Dios no solo observa nuestras acciones, sino también la disposición con la que las realizamos.
Hoy, vivimos rodeados de muros caídos: relaciones rotas, comunidades fragmentadas, corazones heridos. Y al igual que en los días de Nehemías, Dios nos llama a participar en la restauración. No necesitas habilidades extraordinarias, solo un corazón dispuesto.
Tal vez tu “sección del muro” es tu familia, tu iglesia, tu lugar de trabajo, allí, donde ya estás, puedes comenzar a reconstruir.
No todos trabajarán con la misma intensidad, y eso está bien, lo importante es que vos respondas con fidelidad. Tu obediencia, aunque parezca pequeña, tiene un impacto eterno cuando es ofrecida al Señor.
Amigo/a, Dios no busca perfección, sino disposición, donde otros ven escombros, Él ve oportunidades para redención. Sé parte de su obra restauradora.
Si estás enfrentando desafíos en tu entorno o deseas descubrir tu lugar en el plan de Dios, escríbenos a acepeda@cemuproducciones.com. Queremos orar con vos y animarte a reconstruir con propósito.
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Adrian Cepeda
Director General
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