“Ustedes deben cambiar completamente su manera de pensar, y ser honestos y santos de verdad, como corresponde a personas que Dios ha vuelto a crear, para ser como él.” Efesios 4:23-24 TLA
En su carta a los efesios, el apóstol Pablo instruye a los creyentes a abandonar su antigua manera de vivir, marcada por pensamientos corrompidos y conductas desequilibradas. En los versÃculos 23 y 24 del capÃtulo 4, enfatiza la necesidad de una renovación profunda y constante del entendimiento, como base para vestirse del nuevo carácter forjado en justicia y santidad por Dios, enseñando ademas, que la transformación espiritual comienza en lo invisible: en la mente y en el corazón, donde Dios opera por medio del EspÃritu Santo.
Cambiar de ropa puede ser fácil, basta con abrir el armario y elegir otra prenda, pero cambiar desde el interior, transformar los pensamientos que nos han guiado por años, demandará un proceso más profundo y guiado por lo eterno. Pablo escribió a la iglesia de Éfeso con esta exclamación directa: el verdadero cambio no empieza afuera, sino en el alma que decide creer diferente.
Los primeros cristianos, como nosotros, lidiaban con presiones externas e internas, cargaban historias pasadas, hábitos arraigados y emociones desordenadas. Pero el mensaje del apóstol fue claro: si el EspÃritu de Dios vive en ustedes, entonces hay poder para pensar distinto… y como resultado, vivir distinto.
Actualizar nuestra mentalidad conforme al diseño de Dios no surge por esfuerzo humano únicamente, sino que es un proceso donde la presencia del EspÃritu actúa, moldeando aquellas percepciones personales, emociones confusas y creencias deformadas, ajustándolas al estándar del cielo.
Esta nueva identidad no es un disfraz, es un rediseño y eso requiere que cada dÃa escojamos creer lo que Dios dice sobre nosotros por encima de nuestras emociones o circunstancias. La santidad no es perfección humana, es rendirse al proceso constante de ser renovado desde el corazón.
Tal vez hoy batallas con pensamientos que te desalientan o con actitudes que ya no reflejan a Cristo. Este es el momento para permitirle a Dios comenzar una renovación en tu interior, que se exprese luego en tu modo de vivir.
Dios no remienda lo viejo, Él hace todo nuevo, asà que abre tu mente y corazón para que su Palabra transforme lo que nadie ve, y pronto, lo externo también revelará esa nueva creación.
¿Podemos acompañarte en oración?
Si hoy anhelas rendir tu mente para ser renovada conforme a Cristo, escrÃbenos a acepeda@cemuproducciones.com. Queremos acompañarte en este hermoso proceso de transformación.
Gracia y Paz!
Adrian Cepeda
Director General
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