"gozándose en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oración" (Romanos 12:12 NBLA)
Y sabes que Pablo no escribe estas palabras desde la comodidad ni desde la ausencia de conflictos, de hecho, Pablo conocía el rechazo, la persecución, los encarcelamientos y el sufrimiento por causa de Cristo y por eso, cuando llama a estar gozosos en la esperanza, no está promoviendo un optimismo superficial, sino una confianza firme en las promesas eternas de Dios.
Jesús advirtió que sus seguidores enfrentarían aflicciones en este mundo. En Juan 16:33 declaró: "En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo." La tribulación no es una señal del abandono de Dios, sino una realidad esperable en un mundo afectado por el pecado y la razón por la que el creyente puede perseverar es porque sabe que esta tierra no es su destino final.
Quizás hoy estés atravesando una situación que no entendés, o tal vez haya cargas que parecen demasiado pesadas. Recordá que la esperanza no depende de que todo salga bien aquí y ahora, sino que descansa en la certeza de que Cristo ha vencido, reina soberanamente y cumplirá cada una de sus promesas, por eso, aun en medio de la tribulación, seguí adelante porque pertenece a Aquel que venció al mundo.
Cuando la prueba quiera ocupar toda tu atención, dirigí tu mirada a Cristo. La esperanza crece cuando la oración se vuelve constante.
Si estás atravesando una lucha particular y deseás que otros creyentes oren por vos, podés enviar tu petición en oraciones@cemu.com.ar. Nunca subestimes lo que Dios puede hacer cuando su pueblo se une en oración.
¿Qué promesa de Dios te sostuvo en el momento más difícil de tu vida y cómo transformó tu manera de atravesar esa prueba?
