"«Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor: «Levántate y desciende a la casa del alfarero, y allí te anunciaré Mis palabras». Entonces descendí a la casa del alfarero, y allí estaba él, haciendo un trabajo sobre la rueda»" Jeremías 18:1-3 NBLA
El pasaje no enseña que cada vez que obedecemos recibiremos una revelación extraordinaria, ni que Dios dependa de nuestros movimientos para hablarnos, de hecho, la enseñanza es más profunda y dice que cuando Dios ha hablado claramente en su Palabra, nuestra responsabilidad es responder con fe y obediencia.
El alfarero tenía autoridad sobre el barro. Dios estaba mostrando que Israel estaba en sus manos y que Él tenía autoridad sobre su pueblo. Unos versículos después, el Señor declara: «¿Acaso no puedo hacer con ustedes lo mismo que hace este alfarero?» (Jeremías 18:6).
Eso toca una fibra muy profunda de nuestra vida. Muchas veces queremos que Dios nos muestre el resultado antes de obedecer. Queremos conocer todo el camino antes de dar el primer paso. Queremos comprender completamente antes de confiar.
La fe nos lleva en otra dirección. Abraham salió sin saber exactamente hacia dónde iba (Hebreos 11:8), Pedro dejó las redes cuando Cristo lo llamó (Mateo 4:19-20), y Jeremías simplemente respondió: «Entonces bajé».
Nosotros también podemos encontrar momentos en los que Dios nos llama a detenernos, arrepentirnos, perdonar, servir, ordenar nuestras prioridades, abandonar una práctica pecaminosa, abrir su Palabra o confiar en Él en medio de una circunstancia que todavía no comprendemos.
La pregunta no siempre es: «¿Qué va a pasar si obedezco?» muchas veces es más sencilla y más profunda: «¿Confiamos en Aquel que nos está llamando?» porque Dios no es solamente quien nos llama, es el Alfarero que nos conoce, nos sostiene y nos transforma conforme a su propósito, y nuestra esperanza no descansa en la perfección de nuestra respuesta, sino en la gracia de Dios que obra en nosotros por medio de su Espíritu.
Hoy podemos detener el ruido y preguntarnos delante del Señor: ¿En qué área de nuestra vida ya sabemos qué debemos hacer, pero seguimos postergándolo?
Tal vez el próximo paso de obediencia no sea espectacular, o tal vez sea sencillo como abrir la Biblia, pedir perdón, tomar una decisión correcta, renunciar a aquello que alimenta nuestro pecado, servir a alguien, volver a congregarnos, buscar consejo piadoso, permanecer firmes.
No necesitamos tener todas las respuestas para obedecer a Dios, lo que necesitamos es confiar en el Dios que sí las tiene, y cuando Dios nos muestre claramente el próximo paso mediante su Palabra, no posterguemos la obediencia esperando tener todo resuelto.
¿Necesitás oración?
Si estás atravesando una decisión, una lucha espiritual o sentís que Dios te está llamando a dar un paso de obediencia, podés escribirnos a oraciones@cemu.com.ar. Queremos acompañarte en oración y presentar tu petición delante del Padre.
Hay una invitación para vos hoy.
©2026 Adrian Cepeda | CeMu Christian Network Co
