“No se conformen a este mundo; más bien, transfórmense por la renovación de su entendimiento de modo que comprueben cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” Romanos 12:2 RVA2015
Pablo escribe a los creyentes de Roma, una comunidad rodeada por una cultura profundamente influenciada por el poder, el placer, la idolatría, y en este contexto, vemos que este capítulo, luego de explicar las misericordias de Dios, los invita a responder con una vida transformada, marcada por una renovación profunda del corazón y la mente, y ahí es donde el apóstol hace un llamado claro, el dejar de amoldarse a los valores del mundo y vivir según la voluntad de Dios.
¡Qué real es este versículo para nuestra vida cotidiana! Pablo no está hablando de algo teórico, sino que nos está describiendo la lucha interna que vivimos cada día, porque, nos guste o no, todos somos influenciados. Aquello que miramos, las personas con quienes pasamos tiempo, los hábitos que cultivamos, todo va moldeando lentamente nuestro interior.
Sin darnos cuenta, lo que ayer nos chocaba, hoy puede parecemos normal, o lo que antes nos dolía en el espíritu, hoy quizás ya no nos mueve, y ese proceso, tan sutil, es exactamente lo que el enemigo aprovecha. No llega con ruido; llega con costumbre.
Por eso Pablo nos dice: “No se conformen…” Es casi como escuchar a un padre preocupado diciéndonos: “No te adaptes a lo que te enfría, no normalices lo que te lastima, no te acostumbres a lo que apaga tu fuego”, y sabes que lo hermoso es que Dios no nos pide algo imposible, Él nos da un camino, y es el ser transformados por medio de la renovación del entendimiento, es decir, dejarnos cambiar por su Palabra, día tras día.
Cuando caminamos cerca de Jesús, cuando realmente pasamos tiempo con Él, empezamos a absorber su carácter, su sensibilidad, su manera de mirar el mundo, así como tu esposa te contagió ese hábito tan simple pero tan saludable de tomar agua, Jesús quiere contagiarte hábitos que te llenen de vida y te alejen de la tibieza espiritual.
Seguir a Cristo implica vivir despiertos, implica reconocer cuando algo nos está endureciendo el corazón, y también tiene que ver con ser valientes para alejarnos de aquello que nos contamina, aun cuando parezca pequeño o inofensivo.
Recordemos juntos que lo que toleramos hoy, mañana puede definirnos, pero lo que entregamos a Cristo hoy, mañana puede liberarnos.
Hacé esto durante la semana, pedile al Señor que te muestre un hábito, una relación o un estímulo que te está enfriando, y cuando lo identifiques, no lo justifiques, sino que entregalo en oración, y luego reemplazalo por algo que alimente tu espíritu, ya sea una lectura de la Biblia, un audio bíblico, un tiempo de oración breve, una conversación edificante.
Si sentís que necesitás oración para romper hábitos, volver a encender tu fuego espiritual o discernir la voluntad de Dios, escribime, quiero acompañarte. Podés dejar tu pedido en acepeda@cemuproducciones.com. Caminemos juntos hacia una vida renovada en Cristo.
Gracia y Paz!
Adrian Cepeda
Director General
acepeda@cemuproducciones.com
© 2025 CeMu Producciones
