Cuando Dios Rompe el Silencio


“Por mucho tiempo he callado; he guardado silencio y me he contenido. Pero ahora gemiré como la que está de parto, jadeando y resoplando a la vez. Devastaré montes y colinas, y haré secar toda su hierba. Los ríos convertiré en islotes, y haré secar las lagunas. Conduciré a los ciegos por un camino que no han conocido, y por sendas que no han conocido los guiaré. Delante de ellos transformaré las tinieblas en luz, y los lugares escabrosos en llanuras. Estas cosas haré por ellos y no los desampararé.” Isaías 42:14-16 RVA2015

Isaías 42 forma parte de las profecías del “Siervo del Señor”, anunciadas al pueblo en un momento de oscuridad espiritual y exilio inminente, donde Israel enfrentaba confusión, idolatría y un futuro incierto y en ese contexto, Dios irrumpe con una declaración poderosa: Él mismo actuará, guiará, alumbrará y sostendrá a su pueblo cuando no vean camino alguno.


Cuando uno lee Isaías 42:14-16 no puede quedarse indiferente, es como si Dios mismo se acercara, nos tomara de los hombros y nos dijera: “Escuchame bien, porque esto es para vos”. 


Es un pasaje donde Dios deja atrás el silencio y se levanta para intervenir con fuerza y determinación, y lo maravilloso es que no lo hace desde la distancia, sino como un Padre que se involucra personalmente en el recorrido de sus hijos.


Hay temporadas en las que caminamos sin ver nada, nos sentimos como ciegos avanzando a tientas en zonas desconocidas, a veces repetimos: “Señor, no sé qué hacer, no sé por dónde seguir”. Y ahí es donde entra esta promesa, Dios no nos pide que tengamos claridad, nos pide que confiemos en la suya. 


Él dice: “Yo voy a guiarte. Yo voy a tomar tu mano. Yo voy a abrir sendas donde nunca imaginaste que podían existir”.

Fijate que el texto no dice que nosotros lo tomamos de la mano, sino que Él nos toma a nosotros y eso cambia todo, porque incluso cuando dudamos, cuando tropezamos, cuando sentimos que no podemos más, Él no nos suelta, Él no abandona la obra de sus manos, Él ve lo que nosotros no vemos y sabe lo que nosotros no sabemos.


Y hay otra parte preciosa en esta declaración donde Dios promete convertir la oscuridad en luz y lo escabroso en llanura, eso significa que no solo nos guía, sino que también transforma el terreno. 


Hay caminos que ahora te parecen imposibles, decisiones que te pesan, situaciones que te superan, pero Dios está prometiendo preparar el escenario para que puedas avanzar, porque Él es fiel.

A veces nos cuesta creer que Dios realmente quiere intervenir así en nuestra vida, como te pasó ahora mismo leyendo este pasaje, lo leemos, lo escuchamos, pero no siempre lo creemos, si tan solo pudiéramos hacer de esa oración tan humana de aquel padre que tenia un hijo endemoniado en Marcos 9:24: “Creo… ayudá mi incredulidad”. Podemos decirle exactamente eso sin vergüenza, porque Él no rechaza corazones sinceros, al contrario, los fortalece.


Esta promesa es para vos hoy, Dios no está en silencio, Dios no te soltó, Dios no te deja a oscuras, Él va adelante, al lado y detrás tuyo, y si no ves el camino, no te preocupes, Él sí.


Te invito a hacer esto, elegí un área donde te sientas “ciego”, una decisión, un temor, una duda, y verbalizala en oración. Por ejemplo: “Señor, no sé cómo avanzar en esto, pero tomo tu mano. Guiame vos”. Repetilo durante el día, y vas a ver cómo su paz empieza a ordenar tus pasos.


Si necesitás oración para que el Señor ilumine tu camino y fortalezca tu fe, quiero acompañarte. Podés enviarme tus pedidos a acepeda@cemuproducciones.com. Caminemos juntos, confiando en que Dios no nos desampara ni por un minuto.


Gracia y Paz!


Adrian Cepeda

Director General

acepeda@cemuproducciones.com

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