“Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.” Mateo 6:33 RVA2015
Estas palabras surgen en el corazón del Sermón del Monte, donde Jesús está enseñando a sus discípulos a vivir libres de la ansiedad diaria, les revela una prioridad, el poner primero el Reino y confiar en que el Padre, que conoce cada necesidad, proveerá fielmente, haciendo de este versículo, una invitación a una vida de confianza radical y reordenamiento espiritual.
Querida iglesia, este versículo nos lleva a detenernos y mirar hacia adentro con mucha honestidad, porque, seamos sinceros, ¿cuántas veces nos descubrimos luchando contra cargas que no sabemos cómo manejar? Caminamos entre responsabilidades, desafíos de salud, situaciones familiares complejas y pensamientos que a veces nos quitan el aliento, y en medio de todo eso, Jesús aparece con esta frase que parece simple, pero es profundamente revolucionaria: “Busquen primero el Reino”.
La historia refleja algo que Jesús quiso enseñarnos, y es que cuando sacamos por un momento la mirada de nuestras dificultades y la dirigimos hacia servir a Dios y bendecir a otros, algo dentro nuestro empieza a ordenarse. No es que los problemas desaparezcan de un día para el otro, pero sí dejan de gobernarnos, es como si se aflojara el nudo interno que nos apretaba el corazón, es como si algo se acomoda en el alma cuando dejamos de girar alrededor de nosotros mismos y empezamos a ver la vida desde la perspectiva del Reino.
A veces pensamos que para servir a Dios tenemos que estar impecables, fuertes, motivados y sin grietas, pero, la verdad es que el Reino muchas veces avanza desde nuestra fragilidad. Jesús no nos pide perfección, nos pide prioridad, nos invita a que, aun con temores, con dudas, con cosas sin resolver, demos un paso hacia Él y hacia el bien de los demás, y en ese acto de poner primero su Reino, descubrimos que Dios empieza a trabajar en nuestras propias necesidades de maneras que jamás hubiéramos logrado desde el control o la preocupación.
Cuando buscamos primero el Reino, reorganizamos el centro de gravedad de nuestra vida, dejamos de ser nosotros el eje, y pasa a serlo Cristo, y cuando Cristo ocupa ese lugar, nuestra ansiedad encuentra su límite, nuestros pensamientos se apaciguan y nuestros días encuentran un propósito que no depende de lo que sentimos, sino de Aquel que gobierna sobre todas las cosas, y qué descanso saber que el Padre no solo entiende lo que vivimos, sino que se ocupa activamente de lo que necesitamos, Él no es indiferente, Él no es lejano, Él añade lo que falta, fortalece lo que está débil, y sostiene lo que sentimos que se derrumba.
Buscar primero el Reino no es negar lo que estamos atravesando, es ubicar cada cosa en su lugar correcto, es reconocer que Dios es más grande que nuestras preocupaciones, más fiel que nuestras dudas, y más tierno que nuestras heridas y cuando hacemos eso, descubrimos que servir al Señor no nos resta fuerzas, sino que nos renueva por dentro.
Practicá esto hoy de manera concreta, mira, si te invade la preocupación, elegí un acto simple de servicio, puede ser enviar un mensaje de ánimo a alguien, ayudar en una tarea, o dedicar cinco minutos a orar por otra persona. Por ejemplo, si te sentís abrumado por tus problemas, elegí bendecir a alguien que también esté pasando un momento difícil, ese pequeño acto reorientará tu corazón hacia el Reino y traerá paz real.
Si estás atravesando un tiempo donde te cuesta ordenar prioridades, quiero acompañarte en oración, podés compartir tus pedidos escribiendo a acepeda@cemuproducciones.com.
Gracia y Paz!
Adrian Cepeda
Director General
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