Pero Aquel Día: Cuando Dios Interviene


“Y aconteció que mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová tronó aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, y los atemorizó, y fueron vencidos delante de Israel.” 1 Samuel 7:10 RVR60

Israel venía de años de desobediencia y derrota espiritual, y bajo la guía de Samuel, el pueblo había comenzado a arrepentirse, dejando los ídolos y volviendo a servir al Señor, y es en ese proceso, cuando aún todo parecía frágil, los filisteos atacaron nuevamente. 


Fue justo en el momento del sacrificio, un símbolo de entrega y oración, cuando Dios intervino con poder, derrotando al enemigo sin que Israel moviera una sola espada, siendo una escena donde la gracia soberana de Dios responde a un corazón que vuelve a Él.


Pensaba que hay momentos en la vida en los que sentimos que mientras oramos, las cosas se ponen peor, y e es increíble cómo este versículo captura exactamente esa sensación, mira: “Y aconteció que mientras Samuel sacrificaba el holocausto…” o sea, mientras buscaba a Dios, mientras obedecía, mientras se rendía, los filisteos se acercaban, en otras palabras, lla batalla avanzaba aunque Samuel estaba haciendo lo correcto.


Y eso nos pasa a muchos de nosotros, nos vemos oramos por un cambio en el hogar, y justo surge un conflicto nuevo, oramos por estabilidad económica y llega un gasto inesperado, oramos por sanidad y aparece un síntoma que asusta, oramos por paz y llega otra mala noticia, y ahí nos preguntamos: “¿Señor, en serio? ¿Justo ahora?”


Pero ahí aparece la frase que es como un rayo en la oscuridad que estamos pasando, dice : “Mas Jehová tronó aquel día…”, o sea… Pero aquel día…..

Ese “pero”, ese “Mas Jehová”, marca el punto en el que Dios decide intervenir, no antes, no después, sino en su tiempo perfecto, y muchas veces ese día llega justamente cuando sentimos que el enemigo está más cerca que nunca.


Samuel no dejó de orar porque nada cambiaba, no dejó de ofrecer sacrificio porque los filisteos avanzaban, al contrario, siguió, perseveró, se sostuvo en el Dios que escuchaba, y mientras él seguía ofrendando y clamando, Dios tronó desde el cielo y confundió al enemigo.


Y acá está lo hermoso, Israel no ganó por su estrategia, sino por la intervención de Dios. Así obra Dios cuando perseveramos en oración, Él hace lo que nosotros no podemos, abre lo que nosotros no alcanzamos, pelea donde nosotros no llegamos.


A veces caminamos pensando que la oración es un gesto pequeño, débil, repetitivo, pero acá vemos que la oración es el lugar donde Dios despliega todo su poder. No siempre cambia las circunstancias de inmediato, pero siempre prepara el escenario para “aquel día” donde Él actúa con fuerza.

Así que si sentís cansancio, si tu problema se está acercando, si la lucha parece crecer, no dejes de orar. Tal vez hoy sea tu “pero aquel día…” y aunque todavía no lo veas, Dios ya está moviéndose detrás del telón.


Si estás orando y te sentís al límite, quiero acompañarte, no cargues solo esa batalla. Podés enviarme tu pedido a acepeda@cemuproducciones.com, y juntos vamos a clamar esperando ese “pero aquel día” de Dios para tu vida.


Gracia y Paz!


Adrian Cepeda

Director General

acepeda@cemuproducciones.com

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