Jesús declaró que "Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud." (Marcos 10:45). El Rey del universo tomó una toalla, lavó los pies de Sus discípulos y finalmente entregó su propia vida en la cruz, y allí contemplamos el corazón del evangelio, un Salvador que sirve, ama y se entrega por pecadores que no podían salvarse a sí mismos.
Nosotros también somos llamados a vivir con ese mismo espíritu. Servir no es una tarea reservada para algunos creyentes ni una actividad secundaria dentro de la iglesia sino una evidencia de que Cristo está obrando en nosotros. Cada acto de amor, cada palabra de aliento, cada gesto de misericordia y cada servicio silencioso se convierten en una oportunidad para reflejar al Señor que primero nos sirvió con su gracia.
El mundo suele medir la grandeza por la posición, el reconocimiento o el poder, pero Cristo, en cambio eso, nos enseña que la verdadera grandeza se encuentra en una vida rendida que sirve con humildad para la gloria de Dios y cuando dejamos de preguntarnos qué podemos recibir y comenzamos a preguntarnos cómo podemos bendecir a otros, el evangelio se vuelve visible a través de nuestras acciones.
Hoy tenemos una nueva oportunidad para parecernos un poco más a Jesús. Tal vez nadie vea nuestro servicio, quizás nadie lo aplauda, pero nuestro Padre sí lo ve y cuando servimos por amor a Cristo, descubrimos que el privilegio más grande no es ser reconocidos, sino parecernos cada día más a nuestro Salvador.
No esperemos una gran oportunidad para servir. La fidelidad comienza en los pequeños actos de amor que Dios pone hoy delante de nosotros.
¿Necesitás oración?
Si deseás crecer en humildad, aprender a servir como Cristo o estás atravesando una situación que necesita la intervención de Dios, escribinos a oraciones@cemu.com.ar. Será un privilegio orar junto a vos.
Vivamos una fe que transforma
Seguir a Jesús también se aprende caminando junto a otros.
©2026 Adrian Cepeda | CeMu Christian Network Co
