Lucas 8:11: "La parábola es esta: la semilla es la palabra de Dios" NBLA
Jesús pronunció estas palabras al explicar la parábola del sembrador y el contexto tiene que ver con distintas personas que escuchan la misma Palabra, pero no todas responden de la misma manera. Algunas permiten que sea arrebatada, otras reciben con entusiasmo pasajero, otras quedan dominadas por las preocupaciones, las riquezas y los placeres, y otras retienen la Palabra y perseveran hasta dar fruto. Jesús dirige nuestra atención hacia la importancia de cómo escuchamos y respondemos a lo que Dios ha dicho.
Hay personas por las que llevamos años orando, hemos hablado de Cristo, hemos compartido nuestra experiencia, hemos respondido preguntas y quizá también hemos recibido rechazo y en algunos casos podemos sentir que nada está sucediendo y es ahí donde la parábola nos recuerda que nuestra fidelidad no debe medirse únicamente por resultados visibles.
El padre de la historia original debatió durante décadas con su hijo acerca de la fe y desde la perspectiva humana, podía parecer que aquellas conversaciones no habían producido ningún resultado. Años después, alguien se acercó y contó que había llegado a la fe. La semilla había sido sembrada.
Nosotros tampoco conocemos todo lo que Dios está haciendo en el corazón de una persona, y quizás una conversación aparentemente pequeña puede quedar grabada durante años, o un versículo compartido en el momento preciso puede regresar a la memoria mucho tiempo después, incluso una oración que nadie vio puede formar parte de una historia que todavía no conocemos, por eso no debemos cansarnos de sembrar.
Nuestra confianza no está en nuestra elocuencia, en nuestra capacidad de convencer ni en nuestra habilidad para controlar la respuesta de los demás, amados hermanos, nuestra confianza está en Dios y en la eficacia de su Palabra.
Romanos 10:17 declara que «la fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Cristo», por eso seguimos sembrando porque sabemos que Dios ha determinado que su Palabra sea anunciada y esta parábola también nos lleva hacia nosotros mismos. Antes de preguntarnos cuánto estamos sembrando, necesitamos preguntarnos qué hacemos nosotros cuando la Palabra nos confronta. ¿La retenemos? ¿Perseveramos? ¿Permitimos que las preocupaciones ocupen su lugar? ¿Dejamos que los deseos de este mundo ahoguen aquello que Dios nos está enseñando?
La semilla necesita encontrar un corazón dispuesto a recibirla, por eso hoy podemos acercarnos al Señor con humildad y pedirle que nos haga personas que escuchan, reciben, guardan y practican su Palabra.
Si hay alguien por quien llevás tiempo orando, alguien que todavía no conoce a Cristo o una situación en la que necesitás perseverar, podés enviarnos tu petición a oraciones@cemu.com.ar. Queremos acompañarte en oración y presentar esa carga delante del Señor.
No dejes que tu voz se apague.
2026 Adrian Cepeda | CeMu Christian Network Co
